23 mayo 2005

Consume hasta morir


La sociedad en la que vivimos nos impulsa al consumo irresponsable, cada vez que encendemos la tele, el ordenador, la radio o vamos por la calle, alguién o algo nos estimula para que compremos loquesea que nos hará más felices, más guapos y seguro que ligaremos más.

Me vienen a la mente las campañas de colonia o perfumes en las navidades, que utilizan perfectamente la ley de Pareto, "hagamos publicidad de forma bestial durante el 20 % de año y sólo en estas fechas obtendermos el 80% de nuestros beneficios".

Todo esto viene a cuento de una inteligente web, ConsumeHastaMorir, "una reflexión sobre la sociedad de consumo en la que vivimos, utilizando uno de sus propios instrumentos, la publicidad, para mostrar hasta qué punto se puede morir consumiendo" cuya visita recomiendo. En la web se pueden ver distintos vídeos , contraanuncios o libros de texto en los que según indica María Gonzalez, "Sólo se enseña a consumir, no a consumir de manera responsable, no se muestran las consecuencias sociales y ambientales del consumo, ni se enseña a cómo lidiar con la frustración de no poder consumir todo lo que a uno/a le gustaría"

La web tiene mucho más jugo, desde su campaña de salubridad pública o su magnifico "vídeo promocional" es un contínuo alegato contra el consumo irresponsable y sin sentido. Este proyecto nace dentro de la asociación Ecologistas en Acción, una confederación de ámbito estatal fruto de la unificación, en 1998, de más de 300 grupos ecologistas y su objetivo es "llamar la atención de los ciudadanos para que con un comportamiento adecuado en el día a día se consolide en nuestra sociedad una cultura de consumo responsable, crítico y justo de manera que, salvaguardando los valores humanos, sociales y medioambientales, consigamos entre todos un mundo más justo, un mayor respeto por la naturaleza y la vida, un reparto de bienes solidario (recordemos que el 84% de recursos es utilizado por el 16% de la población mundial )-otra vez la ley de Pareto- y un modo de vida basado en los valores que de verdad son los que nos proporcionan sentido a la misma."

En conclusión, mientras más comprarmos, no sólo no somos más felices, sino que además estamos dilapidando los recursos de ese 80% de habitantes del planeta que sólo tienen acceso a un pobre 20 % de todos los recursos existentes.

No estaría mal que el consumo responsable fuera una asignatura obligatoria dentro de los nuevos planes educativos del gobierno de ZP.

3 comentarios:

LAZARILLO dijo...

LA TIERRA ESTÁ ENFERMA DE SUPERCONSUMO: ESTAMOS CONSUMIENDO MUCHO MÁS DE LO QUE LA NATURALEZA PUEDE DAR. NO ESTE GOBIERNO SINO TODOS LOS GOBIERNOS AFECTADOS DEBERÍAN INCLUIR COMO ASIGANTURA LA QUE INDICAS EN TU COMENTARIO. TODAS NUESTRAS BITÁCORAS DEBERÍAN LLENARSE CON ESE MENSAJE: LA TIERRA ESTA ENFERMA PORQUE LA ESTAMOS CONSUMIENDO. SALUD Y FUERZA.

Kephrem dijo...

Estoy de acuerdo en que consumir es el motivo principal para sentirse feliz en nuestra sociedad, y eso es francamente peligroso. Aquí se nos presenta vivamente el dilema entre "ser" y "tener". El consumismo afecta gravemente a los niños y adolescentes, ya que las grandes multinacionales han encontrado un filón inagotable en ellos. ¿Qué pasará cuando crezcan y muchos no puedan seguir el tren de vida que han soñado desde pequeños? Muchos adultos desesperados por una cosa tan tonta como no poder tener el coche de tus sueños o la casa de tus sueños o la ropa de tus sueños... Todo este impulso consumista se traduce en un anti-humanismo, en un idiotizamiento que aprovechan luego otros buitres, como las religiones del mundo "civilizado", encantados de poder consolar a tanto frustrado consumista que no se siente nada porque no puede cumplir con el gran mandamiento del sistema: consume cuanto más mejor, sólo así serás persona digna y de confianza

cris dijo...

Ver las agresivas campañas de publicidad en TV "vendiendo" a niños que son casi bebés, ver a los padres cediendo ante esos niños para comprar determinados productos alimenticios porque llevan una pegatina o un muñequito de 0,5 cts, es que me revuelve el estómago.
Intentar que los adultos consuman menos me parece "misión imposible", pero al menos exijamos leyes adecuadas que protejan a los niños de ser animales de consumo para las grandes empresas.